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Impresionismo Periodístico

Todos conocemos el Impresionismo en la pintura.
Se basa en un efecto visual en el que pequeñas pinceladas de color (que vistas de cerca no dicen nada) consiguen crear una nueva imagen, más o menos definida.
En el 2020 he visto claramente el Impresionismo Periodístico.

A diferencia de las Fake News, el Impresionismo Periodístico se basa en noticias reales (o casi).
Pero al seleccionar de manera selectiva las pinceladas de información publicadas pueden llegar a crear imágenes tan verosímiles como irreales.
Dignas de un cuadro de Monet.

El Impresionismo Periodístico es más peligroso que una noticia falsa ya que puede saltar todos los filtros de verificación.
Pero el mayor problema es que esos fragmentos se van insertando en el imaginario colectivo de manera muy sutil pero continuada.

Desmontar esa imagen creada a base de fragmentos es una tarea casi imposible ya que se ha insertado en el “código fuente” de nuestra mente.
Desmontar esa imagen es desmontar una parte del “yo”. Y desmontar el “yo” exige un trabajo titánico.
Exige asumir que no sabemos nada.


Este es el mecanismo que uso para entender el 2020:

Olvida por un momento lo que has leído en los medios o visto en televisión.

¿Qué has vivido TÚ en este 2020? ¿Qué has experimentado?

¿Has podido vivir en este 2020 de acuerdo a tus experiencias directas?

¿Has podido vivir de acuerdo a tu filosofía de vida?

¿Han ilustrado los medios algo parecido a TU realidad?

¿Es justo que te hagan vivir una realidad que no es la tuya?

Después de hacer este ejercicio (a simple vista sencillo pero que de sencillo no tiene nada) empiezas a ver el mundo de una manera distinta.
No necesariamente más agradable y feliz pero sí más fresca. Más real.

Vuelves a ver los árboles y a sentir la brisa.
A respirar tu aire.

Empiezas a ver las costuras de lo que es el Impresionismo Periodístico y sus mecanimos para hacerenos sufrir realidades que nos son ajenas.

Está muy bien estar informado. Yo no paro de leer.

Pero hay que estar en guardia.
Tu realidad es tuya, que no te la quiten.

Y tus principios. No te olvides de TUS principios.
Los tuyos, no los del vecino.

Y tu vida.
No te olvides de TU vida.

No se la regales a nadie por más que te prometa el fin del sufrimiento y la llegada al Paraíso.

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