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Diario de un encierro

He decidido escribir unas notas diarias acerca del encierro debido al brote de virus conocido como COVID-19. La idea es poder releerlo dentro de unos años y ver cómo lo viví.

(esto lo escribo 7 días después de que pasara) El viernes anterior al encierro la cosa está muy candente y hay rumores de que se va ha ejecutar el encierro. Se siente la tensión en el ambiente. Whatsapp está que trina y los supermercados están a tope. Faltan productos básicos. Después de comer, allá las 15 me fui a Consum a comprar unas cosas y ya no había NADA de carne ni harina. Creo que este día fue el peor de todos porque la gente no sabía a qué se enfrentaba y el caos y el miedo fue generalizado y acuciante. Había miedo de quedarse sin alimentos y papel higiénico (lo del papel higiénico dio pie a muchas bromas).

Día 1: Sábado

Aún no ha entrado la nueva normativa al 100% pero pasamos casi todo el día en casa. Los bares están cerrados. Por la mańana voy a la caseta de mi tía a ayudar con el jardín

Dia 2: Domingo

Ya estamos casi en modo encierro pero por la mańana vamos a la caseta de mi suegro a coger algunas naranjas del huerto y disfrutar de las últimas horas de cielo abierto. Hay poca gente en la calle.

Dia 3: Lunes

El lunes ya empieza el encierro 100% y empiezo a tener dudas de si es lo mejor. No lo tengo claro. Por una parte reduce el riesgo de morir pero por otra parte dejar de vivir por miedo a morir no es algo que me parezca bien.

Esta frase me gusta más: No podemos para la vida por miedo a la muerte.

Día 4: Martes

Quizás sí tenga sentido el encierro pero aún no lo tengo claro. Me extrańa que ningún médico incida en la importancia de aumentar nuestras defensas con un estilo de vida saludable. En casa estamos bien aunque a la seńora Marroiak le dan bajoncitos de ánimo de vez en cuando (yo ayer tuve uno, sobretodo por no encontrarle sentido a esto y quizás también por miedo a una situación tan extrańa, como de otro tiempo). Ahora mismo la seńora Marroiak ha salido a comprar. Con guantes y mascarilla.

El bombardeo de memes, videos y audios es incesante, yo de momento me recluyo en 3 o 4 periódicos online para ver que pasa con todo el asunto. Quiero reducir el tiempo de lectura sobre el tema.

Bueno… a partir de medio día ya empiezo a pensar que “estoy absolutamente en contra del encierro”. El audio de Natalia Prego me hace pensar mucho sobre cómo queremos enfrentarnos al reto de vivir.

Aprovecho el bajar a tirar la basura para dar una vuelta a la manzana. La gente pasea a sus perros. Ójala tuviera uno ahora mismo.

Cuando todos duermen en casa aprovecho para dibujar mientras oigo música o podcasts. En esos momentos es como si no hubiera pasado nada.

Día 5: Miércoles

Claramente el ratio de mortalidad del nuevo virus es sutancialmente más alto que la gripe estacional pero me sigo negando al encierro. Tengo la sensación de que las redes sociales están sobredimensionando el miedo.

Inciso de 2 días después: Quizás no esté tan claro el verdadero ratio de mortalidad, es posible que sea mucho más bajo de lo que se dice.

El pequeńo lo lleva bien pero me da pena no poder salir a pasear con él. Que camine y corra a cielo abierto. Que mire el mundo y vaya comprendiendo el lugar donde vive.

Un nińo grita desde su casa: Me aburrrooo!!!.

Son las 8:30 de la mańana. Estoy cagando.

Me planteo el reto de mirarle a los ojos a la muerte y decirle: no te tengo miedo, sé que formas parte de la vida y voy a aprender a convivir contigo. Imagino que cuando no tienes ningún caso cercano es más fácil y a la vez más hipócrita, pero merece la pena intentarlo

Día 6: Jueves

Ayer acabé el día cabreadísimo, cuanto más leo más veo lo del encierro como la gran pifia del siglo. Aún así respeto las normas y me guardo un margen de duda, quizás sí que tenga sentido todo esto, aunque me cuesta encontrarlo.

Hoy jueves estoy mejor, más animado. El niño está contento, ríe, juega y eso anima mucho. En realidad no llevo del todo mal lo de estar aquí encerrado, lo peor es ver lo que pasa en la calle, la situación ultra anómala, como si hubiesen parado la vida.

Me leo este artículo y me convenzo aún más (A fiasco in the making?). Pero… tsss… ei… tranqui… si no puedo hacer nada… acéptalo Marroiak, es lo que hay.
También me viene a la cabeza el Nocebo, la enorme duda que me corroe por dentro de si puede tener alguna influencia en todo lo que está pasando.

Hemos hecho un horario para que la Señora Marroiak y yo nos turnemos y tengamos tiempo para trabajar, desconectar, gestionar la casa o estar con el niño, lo que más nos preocupa del mundo. Él está bien, aunque un paseo al aire libre o jugar con otros niños le iría aún mejor.

Va circulando ya la idea de que la cuarentena no será de dos semanas sino de un mes y medio. Con algunos amigos comentamos que no aguantaremos así ni 3 semanas. This is Spain, queremos bares y queremos sol. Intento buscar en internet voces que pongan en duda esta cuarentena pero no encuentro casi nada.

Me viene a la cabeza una idea muy loca. No le doy ningún crédito pero ahí está ocupándome algunos megabites de memoria: la idea de que el efecto Nocebo esté causando una parte no desdeñable de los casos de enfermedad. Aún más loca es la idea de que justamente por eso los niños pequeños no tienen prácticamente síntomas, no saben lo que está pasando y por eso no pueden caer en el efecto nocebo.

También me viene a la cabeza la idea de La Tormenta Perfecta, una suma de circunstancias que se están retroalimentando para generar todo esto que estamos viviendo. Le doy gran parte de la culpa a las Redes Sociales y mensajería instantánea.

Día 7: Viernes

Desde ayer por la tarde tengo un pelín de ansiedad aunque en casa estamos bien, es por leer demasiado sobre el tema. Sigo teniendo un montón de dudas, sigo pensando que el encierro no es la solución y que el tema se esta sobredimensionando pero tengo que parar un par de días y dejar de pensar en eso.

Esta mañana he ido a Correos a enviar unos paquetes y a comprar pan, el de la panadería me ha dado unas recomendaciones para desinfectar la bolsa y los papeles que envuelven el pan y cruasans. La gente por la calle no se acercan unos a otros.

No consigo concentrarme en lo mío. En lo de dibujar y entrar en el trance del arte. La visión poética del mundo se ha desvanecido y no consigo reconectar con ella. Me entristece que Masanobu Fukuoka no esté vivo para iluminarnos con su visión del mundo, la naturaleza y la vida.

El pequeño Marroiak sigue bien. Incluso muy bien. Aunque necesita salir y ver a otra gente. No puede ser bueno que esté 24 horas al días solo con sus padres. Durante semanas. Puede que incluso meses.

Por la mañana he seguido leyendo y buscando información sobre el virus. Aún no es nada aparecen pero me da la impresión de que empiezan a alzarse voces (muy, muy tímidas) que pretenden poner (y extraer) datos en contexto y desdramatizar lo que NO es el gran Apocalipsis Mundial.

Pero sigue siendo muy difícil mantener esta postura cuando aparecen números como 1.000 muertos en España por el coronavirus o los hospitales colapsados. Las imágenes en Italia de camiones del ejército transportando cadáveres son un trago duro, pero incluso en esos momentos dudo de la falta contexto de los hechos. Es posible que esté entrando en la espiral de la conspiranoia. No lo descarto.

Día 8: Sábado

Esto en realidad lo escribo el domingo

El sábado llegué al punto máximo de cabreo, ya me quedan poquísimas dudas de que el encierro es una mezcla de chapuza, soberbia, cobardía política, sensacionalismo en los medios de comunicación, histeria colectiva y un sistema de transmisión de información (redes sociales y whatsapp) absolutamente tóxico. A eso se le suma una gran parte de médicos que no tienen ningún interés en profundizar en cómo incentivar la salud solo están centrados en curar a enfermos. Y quizás el problema es que prevenir la enfermedad no es su trabajo, no se forman para eso.

Leo un artículo (en realidad varios) que hablan de trabajos que certifican la relación entre el estrés y el desánimo y el debilitamiento del sistema inmunitario y la aparición de enfermedades. También leo un poco sobre el placebo pero sobretodo me intereso por Nocebo. No hay mucho material divulgativo.

A final del día tuve algún momento de ansiedad. Muchísima rabia acumulada. No me puedo creer que aún haya gente que pida medidas más estrictas. ¿Pero si estamos encerrados en casa? ¿Qué puede ser más estricto?

Camiones del ejercito se pasean por las calles. ¿Cuál es la intención? ¿Sembrar el miedo para que no se nos ocurra salir de casa ni a tirar la basura?

Artículos que hablan de camiones de cadáveres en Italia que son amontonados porque las funerarias y crematorios no dan abasto.

El despliegue de miedo y shock es incesante.

Al final del día me tranquilizo un poco. Digo lo que pienso en un grupo de amigos de whatsapp y me desahogo. Les he estado escribiendo mucho y este es ya el último que escribo sobre el tema. Algunos de ellos estuvieron en contra del encierro pero las últimas cifras de muertos en Italia y España les ha hecho estar de acuerdo con el encierro.

Día 9: Domingo

Hoy ha sido un día bastante tranquilo y apacible. El pequeño (17 meses) está en su salsa, 24 horas al día con sus padres le está pareciendo un buen plan. Jugamos con él, nos acompaña cuando pasamos la aspiradora, a veces se sienta conmigo para “dibujar” (esto es nuevo).Hoy ha hecho mal tiempo y ni salimos a la terraza.

La señora Marroiak hoy está un poco más baja de ánimo. Yo estoy casi bien pero soy incapaz de concentrarme en nada. Echo de menos poder salir a la calle.

Hablo con mi cuñada alemana y que vive en España. Está indignada por no poder salir a dar un paseo con sus hijos. Le doy la razón, porque creo que la tiene. Me comenta que en Alemania no están funcionando como en España. No está siendo tan restrictivos y están favoreciendo que la población en general pueda beneficiarse de salir a pasear y hacer ejercicio. Le parece incomprensible el encierro tan estricto que se está haciendo aquí. Me reconforta hablar con alguien que piensa parecido.

Por la tarde leo en El Diario uno de los primeros informes del estado que habla de los grupos de población afectados por el virus.
Ningún niño ha fallecido. Eso me reconforta.
El 67% tiene más de 80 años y han pasado sus últimos días de vida acojonadísimos. Algunos aislados en geriátricos. Sus familiares no han podido ni despedirse ni celebrar un funeral.
El 95% tiene más de 60 años. Lo mismo que antes. Sin despedirse. Solos. En un hospital.
Espero que cuando a los 98 años me debata entre la vida y la muerte si nadie viene a verme sea porque me he convertido en un cascarrabias insoportable, no por otra cosa.

Día 10: Lunes

Este día no tenía ganas de escribir

Día 11: Martes

Este día tampoco

Día 12: Miércoles

Puto día de la marmota

Día 13: Jueves

Pues nada. Todos los días son más o menos igual. El día de la marmota. El niño está muy bien. La señora Marroiak a ratos bien a ratos no tan bien. Y yo bastante mejor. Menos cabreado. Aunque sigo sin poder concentrarme.

Respecto a “El Tema”. Ese tema que lo inunda absolutamente todo. Ese tema que copa todo lo que tenga que ver con comunicación (Prensa, redes, mensajería, llamadas de teléfono, emails…). Ese tema que empezó en China y que al final se está comiendo el mundo entero. No hay espacio para nada más. Nunca había visto algo así.

Pues eso, que respecto a “El Tema” sigo mirando y rebuscando información en internet porque algo no me cuadra. Es que no. Que no me cuadra. Que “El Tema” es una asunto muy serio pero lo que se está viviendo es EL PUTO SI-y-NO-APOCALIPSIS. De verdad, te lo digo YO desde el mismo presente. NO HAY NINGÚN ESPACIO en el que no APAREZCA EL TEMA DEL CORONAVIRUS. NINGUNO.
Y es que ya me conozco estas cosas. Cada X tiempo aparece un TEMA. Un algo que de repente se convierte en la cosa sobre la que más se habla. Pasó con lo del niño que se cayó en un pozo, pasó con la crisis (este tema duró varios años), pasó con el “por el culo te la hinco”, pasó con “ara vas y lo cascas”, pasó con “David Broncano”, pasó con lo de la independencia de Cataluña y pasó con VOX. Somos así. Aparece un tema que cuaja y a repetirlo como si no hubiera otra cosa. Pero siempre había sido algo bastante local. Con este virus es el planeta entero el que está hablando de él y no deja espacio para nada más.

Hoy me he encontrado con que los cubanos piden calma porque el alarmismo, el estrés, el pánico puede afectar al sistema inmunitario. Algo que echo MUCHO en falta por aquí.

Ayer estuve mirando y me asustó un poco que de momento mis más afines (aunque por motivos distintos) son Bolsonaro, Trump, Elon Musk y Boris Jonson. Boris Jonson ya dio su brazo a torcer hace unos días y ha decretado el confinamiento (creo que aún no demasiado estricto). Trump también está dando su brazo a torcer pero quiere que la situación de confinamiento se acabe cuanto antes porque “Back to Work, Make America Great Again”.
Bolsonaro creo que es el que más está resistiendo, quizás porque hay menos casos.

Así que ver que los cubanos tampoco son amigos del alarmismo y el encierro me alegra bastante.

Sigo mirando y rebuscando y me siguen sin cuadrar los “números”. Me sigue pareciendo una situación sobredimensionada (aunque a tener muy en cuenta) que se va retroalimentando.

Hoy leo que en Madrid han muerto 1.000 y pico ancianos en residencias. Creo que un tercio de las muertes. Triste. Muy triste. Pasar los últimos días de tu vida de esa manera. Sigo pensando que ELLOS son el sector de la población a los que debemos proteger, mimar, animar y aplaudir.
Y también que nosotros debemos “Back to life”. Con toda la higiene y precauciones necesarias

Hoy ha salido el sol. Desde el anuncio del encierro que apenas se había dejado ver.
El sol es la vida. Es alegría.
Echaré de menos este sol mediterráneo cuando nos vayamos a vivir a otro sitio donde no nos encierren como a perros.
Quizás nos vayamos a Cuba.

BREVES:
– ¿Cuánto vale la libertad?
– Se estima que la gripe de 2009-2010 (N1H1/09) podría haber acabado con la vida de hasta 500.000 personas en el mundo. La del coronavirus lleva 23,932
– De verdad que me flipa que sigan recomendando llevar un estilo de vida saludable y hacer ejercicio cuando estamos encerrados en casa. Yo tengo algo de espacio, y de dinero vamos bien pero ¿Cuánta gente hay así? Es que flipo.
– Los justicieros de balcón. Insultan a la gente que va por la calle si piensan que se están saltando el confinamiento. Hay casos de padres con hijos autistas que les insultan cuando salen a dar un pequeño paseo.
– También están habiendo casos de brutalidad policial con gente que está: paseando.
– Gente que va al trabajo en bici (porque aún hay gente que tiene que trabajar) parados por la policía. Según la policía NO se puede ir al trabajo en bicicleta pero sí en moto, coche o… TRANSPORTE URBANO COLECTIVO!!! Ojo al dato.
– El modelo sanitario está obsoleto. La medicina tradicional y la moderna tienen que volver a encontrarse en algún punto. Pero sobretodo la idea de una figura médica que se encargue de la PREVENCIÓN de enfermedades.

Día 14: Viernes

Pues todos los días son igual. Ya no sé que escribí hace unos días ni si me estoy repitiendo. Esto es el día de la marmota.

Hoy a vuelto a salir nublado y lluvioso. Un día gris.
Lo peor de todo es que ya casi no tengo ni ganas de salir.
Sigo sin poder concentrarme. Es imposible. Lo intento. Me esfuerzo. Pero las neuronas no dan más de si.

¿Qué cosas he hecho hoy? Trabajar un rato, estar con el niño y con la señora Marroiak. Comer. Hacer una mini siesta. Trabajar un ratito más. Cenar. Y ahora que duermen todos escribir esto.

Me estoy leyendo Homo Deus. Una lectura muy interesante y entretenida. Pero que no me concentro. Que me cuesta meterme de lleno en el libro y seguir el hilo.

Respecto al tema del virus:
– ¿Cómo puede ser que el centro de la epidemia (Wuhan) que tardó un tiempo en decretar el confinamiento tenga mucho menos fallecidos e infectados (aunque lo de las cifras de infectados es un dato casi absurdo. Una ficción. Nadie que lea un poco la prensa se lo cree ya) pues eso, como puede ser que China tenga menos fallecidos e infectados que España e Italia (a día de hoy creo que unos 3.000 y pico, 9.000 y 6.000 respectivamente).
– Unos amigos de Madrid nos cuentan que creen que han tenido el virus. Les dijeron que se quedaran en casa y ya está. Ni pruebas ni nada. Tuvieron fiebre unos días y ya. Están totalmente recuperados.
– La madre de una compañera de Marroiak a falleció hace unos días por el virus. Debía de tener unos 70 y pico años.
– No conozco más casos en mi entorno.

Me sigue martilleando la cabeza la idea de que:

La libertad no se negocia.
No acepta chantajes.
No se la pone a prueba.
La libertad es frágil y debemos defenderla.

Siempre.
Por nosotros, por nuestros seres queridos.
Por el futuro de nuestra sociedad.

Es un pelín cursi pero la idea así en general la compro. Estoy de acuerdo con ella. Aunque si la ponemos a prueba seguro que tiene puntos débiles.

Día 15: Sábado

Un día igual que todos

Día 16: Domingo

Otro día igual

Día 17: Lunes

Joder, cómo pasan los días. Normalmente por la mañana estamos bien de ánimos y conforme pasa el día va viniendo el bajoncito y la ansiedad

Día 18: Martes

El día de la marmota

Aquí ya dejé de seguir escribiendo el diario de manera rutinaria así que voy a escribir a grandes rasgos algunas cosas que pasaron:
– Conocí el trabajo de Juan Gérvas en internet y le hice una entrevista. Esto me hizo muy feliz.


– Me encontré con el modelo de Suecia no sé si al día 20 y pico. Me gusta. Creo en él. Me parece una forma bastante equilibrada de enfrentarse a la situación: algo de precación algo de riesgo. Johan Gieseke me parece un personaje especialmente interesante. A Suecia se le critica MUY FUERTE al principio (casi se les trata de asesinos) ahora (11 Mayo 2020 ya empiezan a darles crédito (cómo para no dárselo).


– En el grupo de Whatsapp que tengo con unos amigos tenemos dos facciones los ConfiNazis y los Pro Libertad. Los confinazis son esa gente que vive de slogans tipo Mr Wonderful. Son incapaces de entender la vida. En toda su plenitud. Lo bueno y lo malo.


– He tenido fuertes desilusiones por darme cuenta de lo fácil que ha sido encerrar a una población de 47 millones de personas y que encima algunos te pidan más. 50 y pico días de confinamiento estricto. Ha sido una salvajada. Calculo que cerca de 5 de cada 1.000 personas están fuertemente en desacuerdo con el confinamiento a la española. El resto lo tolera o incluso lo cree estrictamente necesario.


– En este periodo monté lacontraola.org para pedir que dejen salir a los niños. Un par de personas me criticaron fuertemente por intentar dar voz a algo que nos parecía lo MÍNIMO para poder continuar con la salvajada esta que nos montaron un grupo de expertos poco menos que sociópatas.

– Ahora la gente lleva mascarillas, incluso en espacios MUY abiertos, arbolados y con poca gente. Lo más curioso es cuando la llevan pero con la nariz fuera. No sé muy bien con qué intención. Me hace un poco de gracia.- Durante este periodo conozco la obra de Johan Ioannidis (un imprescindible y estoico científico al que le debemos y deberemos muchísimo), el canal y el medio UnHerd (con entrevistas muy interesantes en el canal Lockdown.tv), a Juan Irigoyen (muy interesante), a Anders Tegnell, a Natalia Prego Cancelo (que abre un canal de youtube a raiz del confinamiento) y muchos otros que ahora mismo no recuerdo.

– En general a la población no le chirría en absoluto que en las ruedas de prensa apareciera el Ejército.

– Los medios de comunicación. Aquí si que hay un consenso bastante amplio: PUTO ASCO! El papel de los medios en estas semanas revuelve las tripas. Jamás se ha visto más sensacionalismo, morbo y datos retorcidos para crear sensaciones de pánico. Creo que es la GRAN decepción durante toda la crisis.

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