Publicado el Deja un comentario

Rabajarse o morir

(Esto es un boceto de texto que iré puliendo)

En casa no tengo tele desde hace ańos, no es que viva alejado del mundo, veo series y videos de youtube como cualquier ser humano normal, me miro el periódico… En lo importante estoy al día. La gran diferencia que supone no tener televisior es que no veo la “tele”: los programas, los concursos, los anuncios pero sobretodo los telediarios.

El otro día fui a casa de mis suegros. Estábamos comiendo y de fondo, en la tele de la salita, transcurría lo que parecía ser un telediario. Un formato televisivo al que se le presupone cierto nivel. Uno se imagina periodistas comprometidos con su profesión sacando lo mejor de si mismos. Pero no. Lo que allí ocurría era el fruto de algo algo totalmente diferente. Ni rastro de compromiso ni de intención educativa (que es el núcleo del periodismo). De alguna forma confirmaban mis temores más ocultos: el mainstream obliga a poner el listón bien bajo.

Cuando uno pretende dedicarse a esto de la creación de contenidos tiene la idea de luchar contra la propia ignorancia. A ponerse el listón bien alto, aunque tropiece y termine haciendo el ridículo. Pero es la forma de poder trascender, autoxigiéndose más inteligencia de la que se tiene.

Hoy en día las redes sociales parece que estén jugando en el campo contrario. Poco a poco, aquel que entra en el juego de intentar ser relevante para una audiencia cada vez mayor, termina por rebajar el listón, lo va adecuando a lo que cree que gusta a una mayoría.

El reto en la comunicación mainstream ya no es la autoexigencia, no es tratar de elevar el propio discurso, aunque sea forzado. No es tratar de encontrarse con el alter ego más inteligente. No, el reto en el nuevo mainstream es todo lo contrario, se trata de ir limando todo aquello que exige trabajo intelectual para terminar con un discurso que ya no tiene valor. Que resulta incluso estúpido.

Publicado el Deja un comentario

¿Qué fue primero el dibujo o la gallina?

Lámina acuarela gallina para la cocina

Llevo unos días pensando en la idea de que debería ser el dibujo el que fuera una herramienta del intelecto (dibujar lo que uno está pensando) y no al revés, que uno termine pensando sobre lo que está dibujando, cómo dibujarlo, etc…

En otras palabras, cuando uno adopta el dibujo como una simple herramienta para materializar una idea eso es bien pero cuando se fuerza a hacer dibujos sin que partan de una idea que se quiere plasmar, cuando uno se empeña en hacer cosas “bonitas”, eso está mal. Eso es puta mierda.

Y aquí va una lámina bonita de una gallina:

Publicado el

València no es fotogénica PERO…

Dibujo del mercado de Colón en la ciudad de Valencia

Si tuviera que escribir una guía de la ciudad de València empezaría así. Mal:

Valencia no es la ciudad más fotogénica del mundo si la comparamos con otros destinos “Lonely Planet”. Demasiados coches, demasiado asfalto y demasiados edificios sin más interés estético y urbanístico que las ganas de ganar dinero por parte de sus constructores. Si comparamos el nivel de instagramidad de València con Utrec, Paris, Venecia, Roma o Barcelona está claro que sale perdiendo.

Sigue leyendo València no es fotogénica PERO…