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¿Porqué no estamos ante un simple paréntesis ocurrido por una situación excepcional?

La creciente y gradual aversión al riesgo y el aumento de las medidas de seguridad son algo palpable. Recuerdo que de pequeño el cinturón no era obligatorio, los asientos de atrás ni tenían.

La gente fumaba donde le daba la gana. Poco a poco han ido aumentando las restricciones.

Hace 15 años hice un trayecto en tren por la India. Lo pasé con la puerta del vagón abierta y mirando el paisaje. Aquí ni recuerdo cuando fue posible algo así.

La repulsa a la “suciedad” es algo que también ha ido aumentando de manera constante y acelerada en los últimos 30 años.
En otros países el umbral de aceptación es mucho más alto. Es una cuestión cultural. Aprendida.

En los niños es palpable la creciente preocupación de que se hagan daño.
Hay toda una colección de cacharritos a la venta para la seguridad de los más pequeños.

El aumento de los controles de seguridad en aeropuertos e incluso trenes y barcos es algo que todos hemos vivido.

Badenes para ralentizar el tráfico.
Vacunas para todo.
Envases higiénicos de usar y tirar.

No digo que esté mal.
Algunas medidas parecen necesarias.
Lo que preocupa es la dinámica.

¿Hay límites a la seguridad?
¿Dónde los vamos a establecer?
¿El miedo al peligro nos hace más felices?

¿Es posible un debate razonado sobre este tema?

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