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Cuanto más experto

Hay mentes con una enorme capacidad de memorización, metodología y rigurosidad. A lo largo de los años consiguen construir un colosal esquema mental sobre uno o varios temas y subtemas enriquecido con una enorme base de datos. Milimétricamente ordenados y localizados. Es lo que llamamos la mente de un experto.

Para poder construir y mantener toda aquella super estructura mental necesita discriminar información. No vale toda. Debe encajar bien. Debe ser coherente con lo ya construido, de lo contrario se podría desmoronar todo. Es una especie de tetris en el que todas las piezas deben encajar al milímetro. La información, los datos, que no encajan se deshechan o se marcan como fallidos. Erróneos.

Estas mentes terminan por convertirse en esclavas de aquella macro estructura que han creado a lo largo de los años con sumo esfuerzo y atención. Cualquier mínimo cambio de paradigma podría hacer tambalearlo todo. Un coste demasiado doloroso. Inasumible. Por eso cuanto más sabe un experto más reacio es a aceptar nuevas ideas.

En el fondo todos creamos estructuras mentales de distintos tamaños y que protegemos con recelo. Cuanto más viejos nos hacemos mayor es la resistencia a aceptar cambios de paradigma para evitar volver a construir nuevas estructuras sobre las viejas estructuras fallidas.

En resumen: un justo desprecio al saber es la mejor manera de no dejar de aprender.

(Más o menos esta era la idea que quería escribir, volveré a ella para retocarla)

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